Los dos ratoncitos

LOS DOS RATONCITOS

Cuento de los dos ratoncitos

Este día te traigo el cuento de los dos ratoncitos, que nos deja el mensaje de que no hay lugar como el hogar.

Había una vez un par de ratoncitos que vivían en un agujero muy cómodo junto con su mamá. Este agujero se encontraba en un lugar seguro de una casa en el campo, lejos de la vista de los humanos, de los gatos y de otros animales que pudieran molestarlos.

 Tenían todo lo que una familia de ratones podía necesitar: el agujero los protegía del frío, el calor, la lluvia, tenían comida suficiente. A los dos ratoncitos no les hacía falta nada.

Pero estos ratoncitos nunca estaban contentos estando dentro del agujero. Se aburrían y se pasaban toda la tarde quejándose de no poder estar afuera.

Mamá ratona siempre les pedía a los dos ratoncitos que regresaran a su casa antes de que atardeciera, para evitar los peligros que esconde la noche.

Pero lo que más los molestaba era ir a dormir, siempre le decían a su mamá que era demasiado temprano. Sentían que no aprovechaban todo el día para divertirse.

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Un día, los dos ratoncitos salieron a dar un paseo antes de la hora de la cena, como solían hacerlo todos los días.

Primero paseaban un rato por los alrededores de su casa, y después caminaban más lejos para ver a sus amigos, y poder platicar y jugar un rato con ellos antes de volver a meterse a su casita.

LOS DOS RATONCITOS

Pero esta vez, el ratoncito mayor encontró un camino entre la maleza que parecía llevarlos más rápido a la casa de sus amigos. El ratoncito menor no quería entrar al camino, porque los llevaba directamente al campo, lleno de peligros.

 El ratoncito mayor lo convenció, diciéndole que tardarían menos en llegar, y tendrían más tiempo para jugar, así que el ratoncito menor aceptó emocionado, pensando que sería una buena idea.

 A lo largo del campo pudieron ver muchas hermosas plantas que no conocían, una gran laguna que pasaba a unos cuantos kilómetros de su hogar, vieron patos, peces, de todo tipo de animales.

 Se asombraron tanto con las cosas que habían visto, que decidieron quedarse en ese camino un rato, por lo que se tardaron mucho en llegar.

Alargaron tanto su paseo que cuando llegaron a la  casa de sus amiguitos, ya no los encontraron, pues era muy tarde. De regreso decidieron utilizar el mismo sendero para volver a su casa, pero como estaba oscureciendo, perdieron el camino.

LOS DOS RATONCITOS

Había mucha maleza y no podían ver bien. Se encontraban muy lejos de su casa, no reconocían nada de lo que estaba alrededor de ellos. Se sentían tan asustados que se quedaron parados en donde estaban, y se abrazaron para no sentir tanto frío.

Los dos ratoncitos no creían poder encontrar el camino de vuelta a su casa, y se sentían muy solos.

De repente, escucharon un ruido. Estaban totalmente solos a mitad de la nada, y era de noche. ¿El ruido vendría de hojas cayendo al suelo? ¿De los árboles? ¿O sería un gato que estaría escondido entre los arbustos, esperando a que se descuidaran para atacarlos?

Los arbustos comenzaron a moverse más, haciendo mucho ruido. Los dos ratoncitos tenían demasiado miedo. Pero para su sorpresa, era su mamá quien salía del arbusto.

 Llevaba toda la noche buscándolos, y al verlos, los abrazó con mucho amor para llevárselos a su casa.

LOS DOS RATONCITOS

A partir de ese día, los ratoncitos no volvieron a enojarse cuando tenían que irse a dormir. Comenzaron a valorar su casita, la protección de su mamá… Hasta su cama calientita les gustaba más que antes.

Su aventura les enseñó que si desobedecían a su mamá, podían ponerse en mucho peligro. En el día podían ir a visitar a sus amigos y disfrutar del día sin ningún problema, pero en la noche debían ir a su casa para protegerse.

El cuento del Ratoncito Tito.

Había una vez un pequeño ratón llamado Tito que vivía en un agujero en el piso de una casa.

A pesar de ser pequeño, Tito era muy valiente y siempre estaba buscando aventuras. Un día, decidió salir de su agujero para explorar el mundo que había fuera.

Tito caminó por el piso de la casa, pasando por debajo de las sillas y alrededor de los muebles. Pronto llegó a la cocina, donde vio una gran cantidad de comida deliciosa.

Sin pensarlo dos veces, Tito se subió a una estantería y empezó a comer todo lo que pudo encontrar.

Pero mientras estaba ocupado comiendo, no se dio cuenta de que había un gran gato negro que lo estaba observando desde la otra habitación.

El gato se acercó sigilosamente a Tito y lo atrapó con una rápida zarpa.

Tito se dio cuenta de que estaba atrapado y comenzó a llorar. Pero entonces, recordó su valentía y decidió luchar.

Con todas sus fuerzas, logró liberarse del agarre del gato y corrió tan rápido como pudo de vuelta a su agujero.

Una vez a salvo en su hogar, Tito se dio cuenta de que había aprendido una valiosa lección.

A partir de ese día, decidió ser más cuidadoso y precavido en sus aventuras, y nunca volvió a subestimar el peligro que podría encontrar fuera de su agujero.

La historia de Tito enseña a los niños la importancia de ser valientes y valientes, pero también de ser precavidos y cuidadosos en la vida.

Siempre debemos estar dispuestos a enfrentar nuestros miedos y superarlos, pero también debemos ser conscientes de los peligros que nos rodean y tomar medidas para evitarlos.

Cuento Infantil de ratoncitos estudiosos.

Había una vez un grupo de ratoncitos llamados Martín, Lola y Juan.

Los dos ratoncitos eran muy diferentes a otros ratones, ya que amaban estudiar y aprender cosas nuevas.

Cada día, después de buscar comida los dos ratoncitos, se reunían en su agujero para leer libros y hacer ejercicios juntos.

Un día, mientras estaban los dos ratoncitos buscando comida en la biblioteca de la ciudad, los ratoncitos encontraron un gran libro llamado «La historia de la humanidad».

Les llamó mucho la atención y decidieron llevarlo de vuelta a su agujero para leerlo juntos.

Después de varias noches de lectura, los dos ratoncitos aprendieron sobre muchas cosas interesantes, como la historia de las diferentes civilizaciones, la evolución de la tecnología y la importancia de la ciencia.

Se dieron cuenta de que el conocimiento es poder y que aprender cosas nuevas es lo que les permitiría sobrevivir y prosperar en el mundo.

Con su nuevo conocimiento, los dos ratoncitos comenzaron a hacer cosas increíbles.

Martín construyó una casa para ratones mucho más eficiente, Lola inventó un sistema para recolectar agua de lluvia y Juan creó un mapa detallado del sistema de alcantarillado de la ciudad.

Los demás ratones de la colonia se dieron cuenta de los inteligentes y útiles que eran los dos ratoncitos estudiosos, y pronto todos comenzaron a seguir su ejemplo. La colonia de ratones se convirtió en una comunidad próspera y avanzada gracia al amor por el conocimiento y la educación de Martín, Lola y Juan.

Este cuento muestra a los niños la importancia de la educación y el aprendizaje continuo.

A través de la curiosidad y la dedicación, se puede lograr mucho y superar las adversidades. Y también nos enseña como el conocimiento puede ayudarnos a sobrevivir y prosperar en la vida.

El cuento de los dos ratoncitos Obedientes.

Había una vez los dos ratoncitos llamados Tim y Tom, quienes vivían en una pequeña casa en el campo.

Los dos ratoncitos llamados Tim y Tom eran hermanos y siempre habían sido muy obedientes, siguiendo las reglas y las normas establecidas por sus padres.

Un día, mientras estaban jugando en el campo, Tim y Tom se encontraron con una deliciosa manzana.

Sin pensarlo dos veces, comenzaron a comer la manzana, pero pronto se dieron cuenta de que habían cometido un error.

Sus padres les habían dicho que nunca debían comer fruta de los árboles, ya que podría ser peligroso para su salud.

Los dos ratoncitos Tim y Tom se sintieron muy culpables por haber desobedecido a sus padres y decidieron confesar lo que habían hecho.

Sus padres los escucharon con paciencia y les dijeron que estaban orgullosos de ellos por haber sido honestos y por haber aprendido de su error.

A partir de ese día, Tim y Tom se esforzaron por ser aún más obedientes y cumplir las reglas de sus padres.

Aprendieron a ser más conscientes de sus acciones y a pensar antes de actuar. Pronto, se convirtieron en los ratones más respetados y queridos de la colonia.

Este cuento enseña a los niños la importancia de la obediencia y el respeto hacia las normas establecidas. También nos recuerda que todos cometemos errores, pero es importante ser honestos y aprender de ellos para crecer y mejorar.

Espero que estos cuentos de los ratoncitos te ayuden a tener mas ideas para ser mejor niño o niña cada día.

Gracias a esto, entendieron que su casa les daba protección, y era el mejor lugar para estar.

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