El Oso Tosco y las abejas.

El Oso Tosco y las abejas.

En un hermoso bosque de pinos, vivía un pequeño oso llamado Tosco, sus amigos lo conocían como oso tosco.

A él Oso Tosco le gustaba mucho ir a recorrer el bosque en busca de panales, y cuando encontraba uno, le encantaba sacarle toda la miel para comérsela.

Pero siempre le guardaba un poco a su mamá, porque sabía que era la comida favorita de los dos.

Cuando agarraba la miel, las picaduras que las abejas le daban lo lastimaban mientras invadía los panales. Siempre tardaba mucho en abrir el panal, sacar todo y comérselo, así que mientras más tiempo le tomaba, más lo picaban.

Había días en los que lo picaban tanto que no podía ni dormir por el dolor que le producían.

El cuento del Oso Tosco.

Un día, le dijo a su madre que tenía demasiada comezón, y ella le respondió “Una vez te dije que hay algo que debemos hacer para saber si nuestras acciones son justas o no lo son, ¿Te acuerdas?”

“Si” respondió el osito, “era algo con un nombre muy raro”

“Se llama empatía” aclaró la mamá osa. “¿Recuerdas lo que significa?”

“Más o menos. Era algo como ponerse en los zapatos de los demás.” Dijo Tosco con duda.

“Ahora deberías intentar cambiar de papeles con las abejas” explicó la mamá.

El cuento del Oso Tosco.

“¡Pero yo no soy una abeja!” exclamó el Oso Tosco.

“Seas una de ellas o no, querido Tosco, tienes que encontrar la forma de entender lo que sienten. ¿Cuándo agarras la miel, dejas un poco para ellas?”

“No, mamá. Suelo comer casi toda la que encuentro y te traigo un poco, pero los panales quedan vacíos y rotos”

“Te lo agradezco mucho Oso Tosco, sabes que me encanta. Pero, ¿Sabes para qué le sirve la miel a las abejas?”

“La verdad es que no, mami. Creo que la utilizan para comer.”

“Si, la usan para comer, pero también la utilizan para el consumo de las abejitas que acaban de nacer, y mantener a toda su comunidad fuerte para trabajar.”

Pero yo no soy una abeja!” exclamó el Oso Tosco

“Pero yo también necesito comer miel mami dijo el Oso Tosco”

“Claro, hijo. Pero imagínate ser una abeja y que venga un oso enorme y peludo a quitarte toda la comida que te queda. Te enojaría, ¿no? ¿No intentarías defenderte picándolo con todas tus fuerzas para que no se llevara la miel?”

El Oso Tosco pensó que lo que decía su mamá tenía mucho sentido. Si a él le quitaran su comida, se pondría furioso.

“Es verdad lo que diez, mamá. Ahora entiendo por qué las abejas se enojan tanto y me pican: ¡No quieren que me lleve su miel!”

“Muy bien Tosco, ahora que entendiste y aprendiste lo que es la empatía, la vas a poner en práctica con la situación de las abejas, entenderás que solo debes tomar una parte de la miel del panal.”

“Cuando intentes tomarla, las abejas van a tratar de picarte, porque quieren defender su alimento, pero como no la tomarás toda, te vas a tardar menos.”

“Y por eso te irás más rápido, así que no te picarán tanto como antes. Si siques mis palabras, vas a poder dormir bien toda la noche, sin la molestia de las picaduras.”

mami dijo el Oso Tosco

“Está bien, ya comprendí, seguiré tu consejo.” concluyó el Oso Tosco.

Al día siguiente, el osito salió a recorrer el bosque y encontró un árbol que tenía un panal colgando de una de sus ramas. Recordó lo que su mamá le había dicho, y pensó en la abejas recién nacidas. Así que se acercó, tomo sólo una parte de la miel y se fue.

Tanto Tosco, como su mamá y las abejas pudieron comer suficiente miel, y como recompensa por ser empático, las abejas lo dejaron ir sin picarlo.

Y así, Tosco aprendió a respetar lo que las abejas producían, y a ponerse en su lugar.

La empatía es una característica muy importante en las personas, porque gracias a ellas ayudamos a los demás, los acompañamos cuando se sienten mal, los podemos escuchar, y buscamos formas de hacerlos sentir mejor.

seguiré tu consejo.” concluyó el Oso Tosco

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